1906: FRAGMENTO "NOS HEMOS PREPARADO PARA LA INSURRECCION.
PARTE DEL DISCURSO ANTE EL TRIBUNAL" de
Nasha Revolutsia (Nuestra Revolución)
NOTA DE la RED VASCA ROJA: El texto tanscrito es un fragmento
del discurso de Trotsky en la sesión del 4 de octubre de
1906 ante el Tribunal que le juzgaba acusándole de preparar
la insurrección. Trotsky había desempeñado
un papel relevante en la Revolución rusa de 1905 hasta
el frustrante final de la misma. Habiendo llegado del exilio a
Kiev en febrero de 1905, sólo semanas después del
primer acto de aquella revolución condenada al fracaso
(la masacre de las tropas zaristas contra la enorme manifestación
pacífica que el día 23 -9 del antiguo calendario-
de enero se dirigía al Palacio de Invierno), se encontró
en el centro mismo de la actividad clandestina. Formaba parte
del Comité Ejecutivo del Soviet de Petersburgo (eje de
aquella revolución), galvanizaba a las masas con su oratoria,
redactaba la mayor parte de los manifiestos y resoluciones del
Soviet, dirigió su órgano (IZVESTIA) y otros dos
periódicos (RUSSKAYA GAZETA y NACHALO), y el 3 de diciembre
presidió la última sesión del Comité
Ejecutivo del Soviet ¡y la declaró formalmente terminada
ante los soldados que les arrestaron!.
Trotsky usó como pauta para su discurso ante el Tribunal los alegatos que Marx y Lasalle habían hecho en 1848 enfrentados a una acusación idéntica. Muchos opinan que superando a sus maestros.
Escrito en ruso. Publicado en León Bronstein (TROTSKY): Nasha Revolutsia (Nuestra Revolución), 1907. Hubo una edición en alemán en Dresde en 1909 (Trotsky firma el Prefacio a esa edición en Viena, octubre de 1909) escrita en Viena en 1908-1909 basada en varios capitulos del libro ruso pero, en palabras del autor, con considerables modificaciones y adiciones.Trotsky publicó dos ediciones en ruso en 1919 y 1922. Y hubo otra alemana, Die Russische Revolution 1905 en Berlín en 1923.
Citamos de las páginas 45 y 46 del tomo 2 de la edición en español de Editions Ruedo Ibérico, en Francia, 1971, bajo el título 1905 Resultados y perspectivas, que sigue la edición rusa de 1922 e incluye los prefacios a las ediciones alemana de 1909 y rusas de 1919 y 1922. Edición que estuvo a cargo de Juan ANDRADE y José MARTINEZ.
Editado digitalmente para RED VASCA ROJA por Justo de la Cueva. Iruñea,. Nafarroa. Hego Euskal Herria. 3 de mayo de 1997.
"La insurrección de las masas, señores jueces,
no se prepara, se lleva a cabo. Es el resultado de circunstancias
sociales, y no la realización de un plan. No se la puede
suscitar, se la puede prever. En virtud de una serie de causas
que no dependen de nosotros ni del gobierno imperial, el conflicto
abierto se hacía inevitable. Se acercaba más cada
día. Prepararnos para él significaba únicamente
hacer todo lo necesario para limitar en lo posible el número
de víctimas del inevitable choque. No pensábamos
que fuese preciso preparar las armas, trazar un plan de operaciones
militares, fijar puestos de combate, o dividir la ciudad en secciones,
es decir que fuese necesario, en una palabra, adoptar todas las
medidas que suele tomar la autoridad militar cuando prevé
"perturbaciones" (pues ellos sí dividen la capital
en barrios, designan coroneles para dirigir cada una de estas
secciones, entregan ametralladoras y pertrechos....). No, nosotros
no entendíamos de esta manera nuestro papel. Nos preparábamos
para la inevitable insurrección: nótenlo, señores
jueces, nunca hemos preparado la insurrección, como
dice el fiscal, nos hemos preparado para la insurrección.
Prepararnos para ella significaba esclarecer la conciencia popular,
explicar al pueblo que el conflicto era inevitable, que todo lo
que se nos concedía nos sería arrebatado en seguida,
que sólo la fuerza podía proteger el derecho, que
teníamos necesidad de una poderosa organización
de las fuerzas revolucionarias, que era preciso hacer frente al
enemigo y estar dispuestos a entrar en la lucha hasta el fin,
que no había otro camino. Esto es lo que nosotros considerábamos,
esencialmente, como una preparación para el levantamiento"...
...Sin duda, si las masas obreras dispusieran de ametralladoras
y de fusiles, tendrían un poder considerable entre sus
manos y no existiría siquiera la necesidad de la insurrección.
El ejército, intimidado, depondría las armas ante
el pueblo armado. Pero la masa no tenía armas, no las tiene
y no podría tenerlas en grandes cantidades. ¿Quiere
decir eso que la masa está condenada al fracaso? ¡No!
Aunque es muy interesante tener armas, ésa no es, señores
jueces, la fuerza principal. ¡Ni mucho menos! No es la
posibilidad de matar, es la disposición del pueblo a morir
la que asegurará, señores jueces, el triunfo final
de la insurrección popular."